Todas las plagas que habitan en la Ciudad, más precisamente las ratas, representan un peligro que es necesario controlar. En casi todas las urbes son motivo de preocupación y de impulsar campañas para evitar que esas poblaciones se multipliquen exponencialmente. Razón suficiente para justificar el control sobre ellas.
El Plan Integral de Control de Plagas, es la herramienta que fue creada por el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. Si bien las ratas son el objetivo a combatir, también hay otras que pueden ser nocivas y causar muchas molestias, hasta en contra de la salud de los seres humanos.
Las ciudades son ecosistemas artificiales por lo cual se comportan de manera diferente al ecosistema natural. Donde la biodiversidad convive entre las distintas especies que lo componen y se van regulando naturalmente. Los sistemas urbanos como ecosistemas tienen características muy particulares, que les vienen dadas por su carácter de ecosistemas totalmente artificiales. Una de las particularidades que tiene la ciudad es una bajísima biodiversidad.
Durante todo el proceso de urbanización se transformó tanto el ambiente natural, que los predadores naturales de las especies nativas desaparecieron. Las ciudades fueron ocupadas por especies invasoras que desplazaron a las predadoras. En esta circunstancia, se reproducen sin ningún control natural. Y se van multiplicando libremente. Si bien nombramos a las ratas como las habituales plagas de Buenos Aires, hay otras que también son motivo de preocupación como:cucarachas, mosquitos, palomas, gorriones y murciélagos.
Está mucho más que justificado que se emprendan las campañas para alcanzar el control de las especies predominantes. Se realizan los operativos principalmente espacios verdes, vía pública y dependencias del Estado como oficinas, bibliotecas, juzgados, centros culturales, museos, teatros, cementerios y distintos edificios públicos. En todos los barrios porteños.
Dentro del Plan Integral de Control de Plagas, la desratización es la más aplicada. Se lleva a cabo en tres etapas: en primer lugar, se realiza una inspección del lugar afectado. Luego se implementan las medidas para que ingresen en esos espacios las plagas y armen sus nidos. Luego se aplica el Control Químico adecuado en los lugares donde no tengan acceso los niños y mascotas.
Semanalmente se efectúan los controles, reforzando en el verano porque las altas temperaturas, la basura se descompone fácilmente y esos olores atraen a los roedores. Se recomienda a los vecinos que tengan en cuenta que hay costumbres que deben cambiarse para no generar el ambiente a adecuado para la proliferación de estos roedores.
Se debe tener la preocupación de respetar los horarios para sacar, en bolsas cerradas, los residuos y depositarlos en los contenedores que correspondan. Estos son: de 19 a 21 horas, todos los días menos los sábados. Aunque parezca raro, el hecho de que la basura permanezca, el menor tiempo posible en la calle, es un principio esencial para disminuir la presencia de estas plagas en las calles.
Se puede solicitar el servicio a través del Boti, el WhatsApp de la Ciudad o llamando al 147.
Por Juan Tucci

