Es una escuela monotécnica, dedicada especialmente a formar futuros técnicos químicos. Los cuales son reconocidos, por el alto grado de capacitación que se obtiene en las aulas de la Escuela Técnica (E.T.) N.° 27 “Hipólito Yrigoyen”. Actualmente ubicada en Virgilio 1980 del barrio de Monte Castro. Con una capacidad de 1.200 alumnos en tres turnos.

Es una institución que aporta a la industria del sector, a la mayoría de los profesionales que demanda la actividad. Los alumnos egresados, disponen de una bolsa de trabajo en la misma escuela. Muchos de los que manejan los recursos humanos en las empresas del sector, para ocupar cargos disponibles de técnicos químicos, acuden a buscarlos en esa escuela.

Reconociendo el grado de capacitación y práctica adquiridos durante el período de formación desarrollado en ese establecimiento educativo. Profundizando hacia la historia del comienzo de las actividades de esta escuela, nos encontramos que, se inició durante la Segunda Guerra Mundial. Durante ese período del 1939 a 1945, la situación era muy dificultosa en los países que participaron y en los otros también. Se deterioró el intercambio comercial, porque todo se detuvo por las inclemencias de las operaciones bélicas.

Por esa razón, nuestro país se vio obligado a intensificar el proceso de industrialización. Había mermado mucho la posibilidad de importar y no se podía disponer de insumos diversos que resultaban imprescindibles para el desarrollo de la vida cotidiana. En ese sentido fue creada la Escuela Técnica de Oficios Industriales de la Alimentación. Comenzó a funcionar el 15 de marzo de 1949 la E.T. En una casa ubicada en Goya 351/7, Floresta.

El doctor Enrique Longobardi fue nombrado director, por la Dirección General de Enseñanza Técnica, con la consigna de organizar la nueva escuela. Los antecedentes de Longobardi lo calificaban plenamente para el desempeño de tal función: doctor en química, uno de los iniciadores de la industria del petróleo y se había iniciado en la docencia en el año 1910 en la Escuela Técnica “Otto Krause”. En el año 1950, ya en plena actividad, se conformó la Asociación Cooperadora, cuyo primer primer presidente fue José Bergoglio.

El padre de Jorge Bergoglio, que también fue alumno de la institución. Ahora es el actual Papa Francisco. Cuando se llega al año 1952, la escuela alcanzó la especialización en industrias químicas y cambió la denominación por “Escuela Industrial N.° 12”. El crecimiento fue muy importante. Después de los 20 alumnos iniciales, se fue multiplicando la cantidad de matrículas. El edificio estaba quedando chico. Para mudarse a otro predio, en el año 1956, se le adjudicaron los terrenos ubicados en Virgilio y Moliere en el barrio de Monte Castro.

Por aquellos tiempos era un lugar no urbanizado. Se coloca la piedra fundamental para construir el actual edificio, el 30 de noviembre de 1964. Después de diez años, allá por el 1974, fue inaugurada la flamante sede donde hasta hoy funciona. En ese momento se los denominó como E.N.E.T. (Escuela Nacional de Educación Técnica) N.° 27. Por entonces funcionaba en los turnos diurnos y nocturnos. Ofrecía la posibilidad de la enseñanza mixta.

Brindando al sexo femenino, por primera vez, la posibilidad de seguir una carrera técnica de esta especialidad. En 1961 egresó la primera mujer, Carmen María Mancini. Se ofrecían pasantías laborales en empresas. Estaba equipada con consultorios médicos, odontológicos y guardería para los hijos del personal. La E.N.E.T. (Escuela Nacional de Educación Técnica) N.° 27 “Hipólito Yrigoyen”, como se denomina en la actualidad, alcanzó un nivel de reconocimiento muy importante.

Sus egresados con el título profesional de “Técnico Químico”, están capacitados para: supervisar y realizar ensayos en el ámbito industrial, investigar, programar, dirigir, realizar y/o asesorar respecto de la fabricación y utilización de productos químicos- industriales o procesos industriales en su faz específicamente química.El programa “Huellas de la Escuela”, cuya función es impulsar y asesorar a las escuelas de la Ciudad, para que estén en condiciones de identificar, organizar, conservar, puesta en valor y difundir todo su patrimonio histórico educativo.

Se han encontrado, dentro de la escuela: documentos, placas, libros y objetos didácticos para la enseñanza de la química. Todos estos elementos son parte de la historia de la institución. Son los testigos y el testimonio de la eficiente actividad desarrollada a través del tiempo. Su historia y el relato de las generaciones que se han formado como técnicos químicos.