La selección albiceleste se impuso en Calama a Chile por 2 a 1. Sigue con su invicto, ya clasificado y demostró que, aunque sin Messi, sin Scaloni y otros infectados por el Coronavirus, fue más “camello” en el desierto y más “Yeti” en las alturas.

Chile, que es un equipo con muy buenos jugadores y muy aguerrido en su juego, salió a buscar la heroica clasificación tratando de ganar el partido. Presionado por esa necesidad se le ocurrió, a sus dirigentes, que su selección se beneficiaría llevando la localía a un lugar complicado como el Estadio Zorros del Desierto, situado en el desierto de Calama a 2.260 metros de altura.

Se olvidaron que sus jugadores, si alguna vez algunos de ellos estaban acostumbrados a la altura, ya no lo están porque hace mucho juegan en Europa. Como los nuestros. Lo cierto es que el equipo de Sacaloni está armadito y respondió jugando de acuerdo a las circunstancias. Abrió la cuenta apelando a esos golazos de otro mundo que trae consigo el “Angelito” Di María. A los nueve minutos de comenzado el partido, avanzaba por la punta derecha, engancho para el medio buscando su perfil, el de la zurda bendecida y sacó una pelota endemoniada, que partió desde su pie y se alojó en el arco chileno.

Esto los dejó sin aire en esos 2.260 metros de altura. La selección nuestra continuó manejando el partido. Tocando con tranquilidad en el medio, con Di María, Papu Gómez y Nico González, subiendo y bajando, en velocidad los complicaban a los de camiseta roja. Que pegaban y pegaban y el árbitro los perdonaba. A los 20 minutos, Chile sorprendió con un cambio de frente de derecha a izquierda, que conectó de cabeza Bren Brereton superando a su marcador Molina y al Dibu Martínez.

La selección de Argentina, ya clasificada pudo demostrar, que ha logrado convertirse en un equipo compacto. Fiel a sus principios. Muy organizado. Sale a la cancha y tiene la impronta de imponer su juego y buscar el resultado adecuado. Casi siempre lo logra. Así ocurrió cuando a los 33 minutos, una jugada facturada por dos ex Racing, le dio el resultado definitivo al partido. De Paul pateo de lejos, el arquero Bravo dio rebote y apareció Lautaro, en su función de nueve de área y la remató dejando sin chances a Bravo.

También esa maquinaria puede funcionar, cuando le falta uno de los engranajes más importantes. Está calculado hasta ese acontecimiento. Que la pieza más valiosa puede suplantarse. Hasta se dio el lujo de no poner a otro con características similares. El relojito sigue su camino. Adonde llegará. Nadie lo sabe. Pero sigue con el invicto de 28 partidos sin perder. Un record más, no interesa. En este caso, lo importante es llegar al objetivo. En otros, lo importante es el camino. Todo se prepara para llegar al destino. Si no se logra, el camino fue auspicioso. La magia de Angelito nos sigue regalando enormes satisfacciones.

El árbitro brasileño que en el primer tiempo no le sacaba tarjetas a los chilenos que pegaban como en un ring, se acordó en el segundo período de amonestar a los celeste y blanco. Como consecuencia de ello para el próximo partido, de locales frente a Colombia, no podrán jugar por sumas de amarillas: Leandro Paredes, Nicolás Otamendi, Rodrigo De Paul y Nicolás Tagliafico.