La situación económica argentina con respecto al dólar, ahora no sólo se encuentra en lo que parecería una responsabilidad exclusivamente local, sino que se empiezan a notar ciertos índices de aumento, debido a la pobre administración del país dueño de la moneda, Estados Unidos.

El jueves 25 de noviembre, el dólar oficial cerró en $99,85 para la compra y $106,16 para la venta. Terminando el dólar blue, en un $197,00 para la compra, y un $201,00 para la venta. El llamado dólar turista y el dólar solidario cerraron, a su vez, en $175,16, más un recargo del 35% por el impuesto a la Ganancias y un 30% del impuesto PAIS. Con una inflación anual que osciló al 6,2% en el pasado mes de octubre, en Estados Unidos, acontecimiento que tuvo un recibimiento con aire preocupante, en Wall Street, es signo de alerta en el mundo, debido a la caída de los bonos, y el aumento de las tasas de interés del Tesoro Nacional norteamericano (las cuales se duplicaron), como la inevitable suba del dólar.

Los bonos argentinos, que van en concordancia con los bonos emergentes del resto del mundo, que se están viendo perjudicados por esta situación, podrían verse afectados, sobre todo por la profundización de los problemas internos que ya tenemos en el país, como los que se relacionan con el exterior, como el acuerdo con el FMI. Sin embargo, y teniendo en cuenta lo que se estima según lo estipulado en el proyecto de Presupuesto de 2022, se prevé un crecimiento de al menos un 4% de la economía argentina, así como un desaceleramiento de los precios de un 33% para 2022.

También, se estima un acuerdo final con el FMI, acompañado de un refinanciamiento de USD 45.000 millones. A decir verdad, esperemos que estas promesas estén a la altura de lo que está por venir. Comprendemos que cuando se toca fondo, un pequeño atisbo de recuperación no es más que un mero rebote. Y en caso de que este crecimiento sea real, y no una mera tramoya artificial para mantener contentos a una masa de votantes por un período corto de tiempo, ojalá y sea un empujoncito a un mañana un poco más próspero.

Sinceramente, aún no se han visto medidas que específicamente se dediquen, a lo que ya está demostrado mundialmente, que funciona para el crecimiento económico de un país, como tampoco se percibe en los discursos ni en los anuncios del Gobierno, tal intención de querer aplicarlas. Por el bienestar de Argentina, espero estar equivocado.