Ante la inminencia de la canonización en Roma el 11 de febrero,  de María Antonia de Paz y Figueroa (1730-1799), conocida como “Mama Antula”, Jorge Macri visitó la casa donde vivió sus últimos años la que se convertirá en la primera santa argentina.

Es una forma de reconocimiento, que el jefe de Gobierno de la ciudad, acompañe el acontecimiento de la canonización de “Mamá Antula”. Quien nació en Villa Silípica, situada en lo que en la actualidad es la provincia de Santiago del Estero. La cual, cuando nació María Antonia de Paz y Figueroa, no existía como tal.

Recordemos, que en aquella época tampoco la Argentina se había constituido. Era el Virreinato del Río de la Plata, bajo el dominio de España. María Antonia, desde los 15 años, se consagró a la oración y el apostolado, realizando los votos correspondientes para ello. Con 30 años cumplidos, convocó a un grupo de jóvenes mujeres, como laicas consagradas. El objetivo era ayudar con la caridad a los necesitados y colaborar con los jesuitas.

De esa manera recorrió varias ciudades del nordeste de este territorio, proclamando el mensaje religioso y los ejercicios espirituales. Caminaba descalza por cientos de kilómetros, durante largas semanas. De esta manera llegó a Buenos Aires, desde lo que hoy es Santiago del Estero. Trató de crear un centro de ejercicios espirituales. Se opusieron el virrey de esa época y miembros de familias de la alta sociedad del virreinato.

En las “afueras de la ciudad”, como estaba configurada por aquellos tiempos, pudo establecer la sede de la actual de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales “Mama Antula”, en avenida Independencia 1190. Se fundó en el año 1795, allí vivió hasta su fallecimiento, en el año 1799. Se destacó con una fuerte presencia en lo que hoy es la arquidiócesis de Buenos Aires. La casa fue declarada monumento nacional en el año 1942 y Área de Protección Histórica”, en el año 2010.

En la actualidad, como continuando el camino de su fundadora, funciona “El Refugio de María”, cuyo objetivo es la brindar contención necesaria para las mujeres vulnerables en situación de calle, judicializadas o de extrema pobreza. Para que puedan reinsertarse en la sociedad, por medio de la capacitación que las empodere para lograr ese objetivo. También la casa, es parte de las noches de los “Templos” y de los “Museos”.

Este tema de canonizarla como santa, se viene organizando desde hace bastante tiempo. Son procesos que llevan años en desarrollarse y deben cumplir con varios pasos, que se deben superar para alcanzar el objetivo del reconocimiento de personas como “Mamá Antula”, que califican para su canonización. Se resolvió en una audiencia que el Papa Francisco concedió al cardenal Marcello Smeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, sobre finales del mes de octubre del 2023.

El Santo Padre autorizó entonces, la promulgación del decreto que reconoce el nuevo milagro alcanzado por la beata María Antonia de Paz y Figueroa “Mamá Antula”. Por lo cual podrá ser consagrada como santa. La fecha para ese acto, fue fijada para el 11 de febrero en Roma. Acompañó a Jorge Macri, en la recorrida por la histórica Casa de Ejercicios Espirituales, uno de los principales impulsores de la canonización; Monseñor Ernesto Giobando, obispo auxiliar de Buenos Aires y administrador apostólico de la Diócesis de Mar del Plata.

También estaban presentes: Fulvio Pompeo, secretario general y de Relaciones Internacionales, Pilar Bosca, Directora General de Cultos y la periodista María Belén Ludueña, esposa del jefe de Gobierno de la Ciudad. Hasta ahora, había consagrados tres santos argentinos:  Héctor Valdivielso Sáez,  José Gabriel Brochero y Artemisas Zatti.

Por Francisco Grillo